Mnemografía es un neologismo ideal para acercarnos a la obra de Miguel Betancourt. Para acercarnos a esta última colección arquitectural que nos conduce a los recuerdos espaciotemporales del autor, y, quizás, a mucha de su obra plástica en la que se conjuga la experiencia de haber vivido en un casco colonial andino y de ser parte de ese patrimonio emocional en el presente: el casco quiteño de dos tiempos estacionales y de una cromaticidad de altiplano.

Miguel nos presenta un compendio plástico en donde la identidad arquitectural de lo pasado se conjuga en la técnica del óleo y la acuarela en una serie marcada con las reminiscencias del autor. Son los recuerdos perceptivos del artista los que se  ligan a las herramientas distintivas que él emplea como recursos de soporte de una vasta identidad visual: papeles artesanales y tintas caligráficas de Oriente, muy recursivos para plasmar imágenes plenas de impresiones, para mnemografiar un orden arquitectural que subyace en la cultura visual de Betancourt.  Y ahí el valor neológico del término mnemográfico que he propuesto para significar esta colección en particular, término que determina la escritura de una memoria inmediata que el artista la traslada a un formato diferente al de su memoria: la obra estética que la percibimos en su clásico estilo y visión personal.

 

Humberto Montero, julio, 2019.

Mnemografía es un neologismo ideal para acercarnos a la obra de Miguel Betancourt. Para acercarnos a esta última colección arquitectural que nos conduce a los recuerdos espaciotemporales del autor, y, quizás, a mucha de su obra plástica en la que se conjuga la experiencia de haber vivido en un casco colonial andino y de ser parte de ese patrimonio emocional en el presente: el casco quiteño de dos tiempos estacionales y de una cromaticidad de altiplano.

Miguel nos presenta un compendio plástico en donde la identidad arquitectural de lo pasado se conjuga en la técnica del óleo y la acuarela en una serie marcada con las reminiscencias del autor. Son los recuerdos perceptivos del artista los que se  ligan a las herramientas distintivas que él emplea como recursos de soporte de una vasta identidad visual: papeles artesanales y tintas caligráficas de Oriente, muy recursivos para plasmar imágenes plenas de impresiones, para mnemografiar un orden arquitectural que subyace en la cultura visual de Betancourt.  Y ahí el valor neológico del término mnemográfico que he propuesto para significar esta colección en particular, término que determina la escritura de una memoria inmediata que el artista la traslada a un formato diferente al de su memoria: la obra estética que la percibimos en su clásico estilo y visión personal.

 

Humberto Montero, julio, 2019.

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