El jardinero hace con los arbustos y con los zarzales lo mismo que el poeta hace con las palabras; los junta de tal modo que parecen nuevos y excepcionales1

La historia de la filosofía, del arte y de las ideas estéticas ha tenido en el jardín un lugar ineludible de inspiración. Siempre motivados por la misma razón: el deseo de concebir la naturaleza como objeto estético.

Quizás por estar diseñados para la contemplación y la meditación -como en la pintura de Monet- el jardín es aquí también refugio último de la vida privada del artista -que en contraste con lo público- deviene en ámbito de la intimidad personal y fuente de auto reconocimiento. Pero esta vez la obra de Pamela Hurtado resulta de una actitud menos enfática y nos devuelve un arte bucólico que detiene la mirada en la observación tranquila de una flor caprichosa que se muestra fuera de estación; un arte de color verde propio de una espiritualidad madura que parece retirarse a la contemplación y la meditación. El verde es el color del verano, cuando la naturaleza ha superado la turbulenta adolescencia de la primavera, y se sumerge en una cama satisfecha2

 

 

Armando Busquets – detalle de texto “Jardines desordenados”

Septiembre 2019

[1] Hugo Laurenz August Hofmann von Hofmannsthal 

2Tomado de “lo espiritual en el arte”  Vasili Kandinski

El jardinero hace con los arbustos y con los zarzales lo mismo que el poeta hace con las palabras; los junta de tal modo que parecen nuevos y excepcionales1

La historia de la filosofía, del arte y de las ideas estéticas ha tenido en el jardín un lugar ineludible de inspiración. Siempre motivados por la misma razón: el deseo de concebir la naturaleza como objeto estético.

Quizás por estar diseñados para la contemplación y la meditación -como en la pintura de Monet- el jardín es aquí también refugio último de la vida privada del artista -que en contraste con lo público- deviene en ámbito de la intimidad personal y fuente de auto reconocimiento. Pero esta vez la obra de Pamela Hurtado resulta de una actitud menos enfática y nos devuelve un arte bucólico que detiene la mirada en la observación tranquila de una flor caprichosa que se muestra fuera de estación; un arte de color verde propio de una espiritualidad madura que parece retirarse a la contemplación y la meditación. El verde es el color del verano, cuando la naturaleza ha superado la turbulenta adolescencia de la primavera, y se sumerge en una cama satisfecha2

 

 

Armando Busquets – detalle de texto “Jardines desordenados”

Septiembre 2019

[1] Hugo Laurenz August Hofmann von Hofmannsthal 

2Tomado de “lo espiritual en el arte”  Vasili Kandinski

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